Manual de mantenimiento industrial Métodos de limpieza

Para garantizar que un sistema de pintado ofrece una protección de larga duración es esencial asegurarse de que la preparación de superficie es la correcta antes de que se aplique la pintura. La durabilidad del esquema es mayor cuanto mejor se realiza la preparación de la superficie.

Como parte del proceso de fabricación del acero, se crea alrededor de éste una lámina de calamina. Una limpieza insuficiente dará lugar a residuos de calamina o de óxido. Los restos de calamina crean una celda galvánica que causará corrosión entre la calamina y el acero. Por consiguiente se desprenderán junto a cualquier pintura que se aplique encima. Es por ello importante que esta capa de calamina se elimine mediante un medio adecuado de preparación de superficie.

El óxido es débil y poroso y puede exfoliarse y desprenderse con cualquier recubrimiento que se aplique encima y que sea sensible al impacto mecánico, además, el óxido viejo puede contener sales hidrosolubles y formar ampollas en el recubrimiento. Como segunda fase de oxidación, puede aparecer corrosión en el acero la cual implica pérdida de material y por tanto, costosas reparaciones de acero si no se tratan a tiempo.

En líneas generales la preparación de la superficie debe comenzar por una limpieza a fondo eliminando polvo, la grasa y los contaminantes. Los disolventes solo deben utilizarse en áreas muy pequeñas, pero nunca sobre superficies pintadas. Cuando se utilicen disolventes, los trapos y el disolvente deben cambiarse constantemente para asegurar una correcta limpieza.

 

Chorreado abrasivo

Es el mejor método y el más usado aunque contamina y llena de polvo las zonas adyacentes. El abrasivo debe ser de una dureza adecuada y no contaminado. No debe usarse arena blanda. Debe utilizarse una boquilla de 10-12 mm a una distancia de unos 30 cm y con un águlo de 60º-85º.

Es muy importante la rugosidad del sustrato tras el chorreado abrasivo para un buen comportamiento de la pintura. Habrá poca adherencia si es demasiado baja y poca cubrición y picaduras si es demasiado alta. En las horas de características técnicas de cada imprimación se informa de la rugosidad necesaria para cada producto. Para más información siga el siguiente enlace.

Cuando se chorrea una superficie de acero, no sólo se limipia, sino que además se le confiere una cierta rugosidad superficial, lo cual ayuda a conseguir un buen anclaje de la pintura. En las especificaciones se detallan unos valores mínimos de rugosidad según se trate de un producto u otro. Existen varios instrumentos para medir la rugosidad como el Rugotest núm 3, ISO Comparator o KeaneTator, que se basan en una comparación visual y táctil entre unas superficies patron y aquella que se pretende medir.

El polvo generado por el chorreado abrasivo debe eliminarse mediante aspiración, cepillado o soplado con aire comprimido limpio para evitar que provoque falta de adherencia en la pintura. Una forma fácil de comprobar que se ha eliminado completamente es mediante una cinta adhesiva transparente aplicada sobre la superficie, cuando se retira podrá verse si han quedado partículas de polvo.

 

Limpieza mecánica

Los aparatos utilizados en este tipo de limpieza deben ser neumáticos o eléctricos. El aire comprimido debe estar libre de aceite o agua. La superficie debe qedar limpia de óxido y contaminantes, pero una superficie demasiado lisa y brillante tampoco es deseable.

 

Vacuum blasting

Este método es más lento pero menos contaminante para las zonas adyacentes. El abrasivo debe ser duro y no contaminado. No debe usarse arena blanda.

 

Convertidores de óxido

Contienen ácido que dejará sales solubles que pueden producir ampollamientos. Es preferible no utilizarlos y si se hace deben eliminarse con abundante agua.

 

Inhibidores de la corrosión

También contienen sales solubles o jabones por lo que es mejor no utilizaros. Si se usan, debe lavarse la superficie afectada con abundante agua.

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