Manual de mantenimiento industrial Procesos de preparación según el tipo de superficie a pintar

Preparación de una superficie de acero sin pintar

Preparación
Método
Posibles problemas si no se realiza adecuadamente
Contaminantes
Eliminar el óxido
Mediante cepillado, rascado o mejor aún,
chorreado abrasivo
Aparición prematura de óxido
Eliminar aceite, grasa y suciedad
Lavado con detergente Hempel’s Navy Wash 9933S y posterior aclarado con agua
Adherencia posterior deficiente
Eliminar las sales solubles (principalmente cloruros y sulfatos de hierro)
Lavado con agua dulce a presión
Puede inducir a la aparición posterior de ampollas y mala adherencia de la pintura
Eliminar la cascarilla de laminación o calamina
Chorreado abrasivo
Mala adherencia del recubrimiento y aparición prematura de puntos de corrosión
Defectos de construcción
Eliminar cantos vivos, grietas, exfoliaciones, cordones irregulares de soldadura, etc.
Deben redondearse o eliminarse por procedimientos mecánicos (muela de esmeril, disco abrasivo, etc)
Deficiente cubrición de la superficie y posible oxidación prematura

 

Preparación de una superficie de acero sin pintado

El acero previamente pintado puede presentar los mismos contaminantes que el acero nuevo excepto la calamina que ha sido eliminada previamente o se ha caido con el tiempo, arrastrando consigo fragmentos de pintura.

En los pintados de mantenimiento suelen encontrarse superficies sucias de diferentes contaminantes, con zonas corroídas y con zonas recubiertas de pintura en buen o mal estado. La pintura en buen estado sólo debe limpiarse superficialmente, en cambio la pintura en mal estado debe eliminarse como si se tratara de un contaminante más.

 

La cascarilla de laminación o calamina es una película de color negro azulado, dura y bien adherida al acero que está formada por varias capas de distintos óxidos de hierro y que se forma espontáneamente durante el proceso de laminación en caliente (el acero laminado en frío no presenta calamina).
Al tener un coeficiente de dilatación distinto al del acero, la calamina se resquebraja cuando las planchas se enfrían en la salida del tren de laminación, dejando penetrar la humedad, oxígeno y polucionantes que inducen a la corrosión del acero.
Las planchas y perfiles nuevos presentan calamina en estado intacto aunque el proceso de corrosión del acero subyacente va provocando la rotura y desconchamiento gradual de la calamina hasta su completa desaparición.

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