Temperatura
La temperatura tiene mucha influencia en el comportamiento de la pintura antes y después de la aplicación.
En caso de frío:
- La pintura se espesa y es más difícil de aplicar.
- También seca y cura más lentamente.
En las zonas afectadas por temperaturas demasiado bajas, las pinturas de secado físico deben dejarse secar más tiempo antes de aplicar otra capa o de ponerlas en uso.
En el caso de pinturas de curado químico, debe aumentarse la temperatura a un margen aceptable y protegerlas de la lluvia y la condensación. Antes de recubrir, debe comprobarse si hay transpiración o exudación. Es mejor calentar la pintura que disolverla. Debería estar a 15-25º C. En algunos casos puede ser necesario replantearse la planificación del pintado con arreglo a la temperatura ambiente.
En el caso de pinturas de dos componentes una solución para espacios cerrados quizá podría ser instalar calentadores y facilitar su aislamiento.
Cuando hace calor:
La pintura está mas líquida pero pulveriza y puede necesitar disolvente extra. En los productos de dos componentes, la vida de la mezcla se acorta. La temperatura del acero no debe sobrepasar los 40º C durante la aplicación. El resultado puede ser una resistencia insuficiente contra la corrosión, mala resistencia química, adherencia deficiente de las capas posteriores, etc.
Las zonas con pulverizado y formación deficiente de película de pintura debido a altas temperaturas deben lijarse para eliminar el pulverizado y a continuación aplicar una capa adicional. Es muy importante que esta aplicación extra garantice una película de pintura uniforme libre de porosidades. En casos graves se deberá eliminar el recubrimiento mediante chorreado abrasivo.
Como medida preventiva en el caso de temperaturas demasiado altas, busque la posibilidad de resguardar, refrigerar o pintar por la noche.
Secado y curado
Aunque se haya acabado el pintado, no se debe abandonar la zona. Es necesario mantener una buena ventilación y/o calor para asegurar que las pinturas curan de forma apropiada.
