Manual de mantenimiento industrial Acero sin recubrimientos previos

Las superficies de acero que no han sido protegidas con pintura pueden estar cubiertas en distinta medida por óxido, cascarilla de laminación u otros contaminantes (polvo, grasa, sales solubles, residuos, etc). La condición inicial de estas superficies está definida por la norma ISO 8501-1 (Ver artículo)

Debe escogerse el método adecuado para la limpieza o eliminación de cada contaminante. Por ejemplo las sales no se eliminarán por medios mecánicos. Provocan ampollas por osmosis en el recubrimiento, reducción de adherencia y oxidación del sustrato. Las zonas con corrosión por picaduras contienen normalmente sales y reciben menos espesor de pintura por lo que aparece antes la oxidación. Las sales deben eliminarse con agua a alta presión o limpieza con manguera de agua y cepillo de cerdas rígidas. En el caso de exceso de picaduras, la limpieza con agua debe realizarse durante o después de haberlas chorreado. Se recomienda chorreado abrasivo húmedo o chorreado seco seguido de agua a alta presión y luego nuevamente chorreado seco.

Las sales son difíciles de detectar. Normalmente, una exposición prolongada del material en entornos industriales al aire libre conlleva contaminación con sales. Contra las sales se aconseja guardar a cubierto el material, pero si esto no es posible puede establecerse un procedimiento de limpieza con agua dulce antes de llevar el material a fabricar.

Hay otros tres importantes efectos potenciales en las superficies de acero: laminaciones, cantos vivos y rebabas. El chorreado abrasivo no elimina ni soluciona ninguno de estos defectos suficientemente. La laminación consiste en una excesiva deformación del acero durante el proceso de conformado. Debajo de la superficie se forma una grieta con calamina y contaminantes. El agua penetra causando una corrosión permatura.

Las laminaciones deben amolarse y eliminarse y en los casos graves hay que volver a soldar.

Los cantos vivos y las rebabas provocan que el espesor de la pintura que se aplique sea muy bajo, lo que también puede dar lugar a una corrosión prematura. Los cantos vivos y rebabas deben amolarse adecuadamente.

Otros problemas no menos importantes que podemos encontrar en una superficie de acero son la calamina y la corrosión. La calamina es más noble que el acero. Si no se elimina formará corrosión galvánica entre el acero y la propia calamina, haciendo que ésta se desprenda junto a cualquier recubrimiento aplicado encima.

Hace falta saber el crado de corrosión para seleccionar la pintura correcta y luego poder evaluar el grado de preparación. Si no se elige correctamente la imprimación de taller pueden surgir problemas graves posteriores (saponificación, exfoliación o exceso de sal, ampollamiento, corrosión prematura, etc.) Para eliminar la calamina debe realizarse un chorreado abrasivo para lograr el grado de preparacón necesario para el posterior pintado y exposición al entorno.

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